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Cristina Fernández de Kirchner (CFK), presidenta de Argentina entre el 2007 y el 2015, ha trazado una ruta crítica para regresar a la política (y quién sabe si hasta a la presidencia) y lo hace con el respaldo de una agrupación fundada para la ocasión: Unidad Ciudadana (UC).

Según el diputado por Buenos Aires, Axel Kicillof, quien la acompañó como ministro de Economía durante su último mandato, lo que el nuevo partido ha presentado hasta el momento es una propuesta para el período legislativo 2017-2019, no un programa de gobierno de cara a las presidenciales del 2019.

Lo primero que hemos hecho es una caracterización de lo que está ocurriendo en el terreno de la política económica que es un clásico programa neoliberal de ajuste salarial y fiscal, de apertura económica, de liberalización financiera y endeudamiento externo, explicó recientemente a la prensa.

Frente a la escalada del desempleo y de las tarifas de los principales servicios decretadas por el actual presidente Mauricio Macri, los argentinos de menos recursos añoran un Gobierno que los tenga en cuenta.

CFK, quien desde el Partido Justicialista dio continuidad a la administración de su difunto esposo (Néstor Kirchner, presidente entre el 2003 y el 2007), se ha postulado ahora a Senadora por UC en la provincia de Buenos Aires, donde vive al menos el 40 % del padrón electoral nacional que votará en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (Paso)  del venidero  22 de octubre.

Esa será una pulseada histórica para la naciente organización, no solo por primera, sino porque varios analistas aseguran que ha fracturado aún más el peronismo tradicional y las fuerzas de izquierda, actitud que dio la victoria a Macri en las presidenciales del 2015.

No obstante, medios locales aseguran que a pesar de los supuestos escándalos de corrupción que ensombrecen el pasado de CFK y a algunos de sus seguidores, la expresidenta ha conservado el apoyo de entre el 25 % y el 30 % de la población. Vale recordar que en las presidenciales del 2007 obtuvo el 45 % de los votos; en las del 2011, el 54 %;  y en el 2015, su partido perdió por muy estrecho margen.

“Para el Poder Judicial desde diciembre del 2015 formé parte de dos asociaciones ilícitas: el Gobierno y mi familia”, ha dicho Cristina con la ironía que le caracteriza a la hora de referirse a la persecución de la que ha sido víctima en los últimos meses.

“Lo importante es canalizar esta fuerza, esta decisión ciudadana de organizar a la sociedad, por eso los convoco a la Unidad Ciudadana, a la unidad de todos los argentinos y argentinas, porque estoy convencida de que esta etapa histórica de agresión neoliberal a todos los estamentos de la sociedad no es una cuestión de partidos políticos”, dijo Kirchner el pasado 20 de junio en el acto público donde presentó su nueva propuesta.

“La agresión neoliberal supera a todos los partidos políticos. Cuando van al supermercado, ¿a alguno le hacen una rebaja porque es de un partido o de otro? Cuando despiden en la fábrica, las suspensiones y los despidos vienen con nombre y apellido de carne y hueso. De eso se trata Unidad Ciudadana”, reflexionó.

En esa ocasión más de 15 mil personas la vitoreaban en el estadio Julio Grondona, en Sarandí, una zona obrera y pobre de Buenos Aires que históricamente ha sido puntal de la izquierda. “Solo banderas argentinas”, había indicado Cristina y cuando el público empezó a denigrar a Macri, ella sugirió: “Nada de insultos, hemos venido a construir una Unidad Ciudadana”.

Para muchos, ese día regresó la mujer que en Argentina despierta pasiones encontradas. “Quiero que pierda, pero no vivir sin ella”, reconoció uno de sus críticos, el economista argentino Pablo Gerchunoff, mientras una joven pintaba en su rostro: “Gracias por volver”.

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